Fui hecho para amarte y tú fuiste hecha para amarme, aunque a los dos nos pese aceptarlo y a la fecha no sepamos exactamente como resolver el dilema. La esperanza no la rompí yo, ya estaba rota desde el principio por el exceso de razón en algo en que no cabía más que pasión y entrega. Kiss nos deja un tema muy discotequero y que obedecía a las tendencias de la época, al grado de que existía una versión extendida de más o menos 12 minutos que repetía una y otra vez el estribillo y el riff principal hasta el hartazgo. Como dato, dicen que el tema no lo grabó Peter Criss, quién por esas fechas andaba en otros asuntos nada musicales. Disfruten del ritmo y de la tonada que cantarán voz en cuello.

Avedrio