Para todos aquellos que pensaban que Jonny Laboriel era una mala pasada, déjenme decirles que pertenece a una de las familias mexicanas de mayor talento musical que ha existido. Su hermano Abraham está aquí para demostrarlo con un jazz impecable, suave, delicado y preciso para recorrer, con un estilo muy sofisticado, los caminos boscosos previos a un día de campo, con un sol acariciándonos mientras me pierdo en tus ojos una vez más. De un talento excepcional, Abe, como se le conoce comúnmente, nos regala un jazz que desborda genialidad, tanto por él, como por Justo Almario, otro gran jazzista que no se amedrenta y le pone un sabor muy antillano.

Avedrio