Dejemos el rock de los camellos y nos entregamos a una pieza de gran belleza. La obra la escuché en la película “The Man Who Cried”. En general el soundtrack es fenomenal, pero ésta pieza encierra una tristeza y una melancolía que llevan a los sentimientos a la frontera de las percepciones. Cuando sientan esa necesidad de rescatar algún pesar muy hondo y quieran desahogarse con el de a lado, pongan esta pieza; o simplemente escúchenla por el llano placer de oír algo verdaderamente magistral.

Avedrio