La original dicen que la cantaba Jorge Muñiz (chale!), pero es una excelente rola, al ritmo del blues urbano de la capital mexicana, para rasgarse las vestiduras con dignidad rocanrolera. No se nada del grupo, ni de donde salieron, la canción la encontré en la tienda de discos más grande – y más barata - de la Ciudad de México: el metro, y desde que la oí me pareció elemental traerla en el auto. Básica para reconciliaciones tormentosas, donde tenemos que poner cara de palo y reconocer que la regamos y que amamos con locura desenfrenada, pero eso sí, muy roqueros, porque estámos en la marquesa o en el ajusco (jajajajajajajaja).

Avedrio