
Seguimos recorriendo los caminos del sabor cubano con el denominado Hamelín Latino, aceveración curiosa, ya que. al menos yo, nunca he oído al mentado flautista exterminador. Sin embargo se entiende el apelativo en el momento de escuchar su manera de interpretar la flauta; un sonido dulce, muy suave que acompaña con timbales, guitarra y percusiones. Un postrecito muy bueno para el desempance con un mojito en un atardecer caluroso. Su ejecución es perfecta, pero mantiene la espontaneidad de la música cubana previa a la revolución.
Avedrio

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