
Quienes no pudieron, no quisieron, no se enteraron o les valió madre ver a estos pájaros, mis sinceras condolencias y me apena decirles que se se perdieron de uno de los mejores conciertos de todos los tiempos. Sabina y Serrat combinaron perfectamente sus estilos, sus canciones y sus particulares talentos para ofrecer un recital divertído, lúdico, estético y cachondo lleno de canciones bellas, con interpretaciones alternadas en una perfecta democracia musical y con variaciones que les acomodaban al calce. En este corte en particular se tiene ese aire de lo sublime y lo épico, en la vida y en el amor.
Un gran corte para recordar el concierto o para arrepentirse, aún cuando hayan visto el dvd del concierto.
Avedrio

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