Esta canción es culpa de mi padre y su amor por la música de la revolución mexicana (mi abuelo fue francotirador de Zapata), y que constantemente nos acompañaba en los viajes familiares. Esta versión guarda esa esencia de la música rural de un país que lloraba que su gente se matara entre ella. Rústica, espontánea, natural, así es la música que esos juglares de la revolución plasmaron como testigos y narradores de una realidad que cubría a todo México.

Avedrio